EL PEDIATRA NO LE HA MANDADO ANTIBIÓTICO: LOS ANTIBIÓTICOS QUE NO TODO MATAN Y SU MAL USO...
Creo que en el mundo tenemos un grave problema con el uso y abuso de antibióticos, y he detectado en la consulta un problema importante. Cuando el pediatra concluye su exploración y les dice a los padres que el niño tiene un virus y que no va a pautar antibiótico detecto dos cosas, una que los padres no tienen porque saber que las infecciones pueden ser causadas por virus, bacterias, hongos o parásitos, y, dos, que posiblemente desconocen que los antibióticos no matan todo y que usarlos " por si acaso" conlleva nefastas consecuencias.
Aquí un ejemplo a modo de historieta para comprender la famosa resistencia a antibióticos por su mal uso...
Poned en vuestra mente a dos poblaciones.
La primera se llamará BACTERIAS, unas habitantes habituales de cualquier país, algunas cooperativas y constructivas, otras insubordinadas y rebeldes que suelen estar en pequeño número y que, si no las provocas no te atacan, pero, ¡ay de ti como las ataques!...
Ahora viene la segunda población, los VIRUS, estos son malos por naturaleza, siempre que entran en un país es para dañarlo pero, por suerte, las defensas de la mayoría de países, los vencen, y, una vez vencidos, ya no vuelven a hacer daño.
Imaginaos ahora un país llamado cuerpo humano, poblado por bacterias. Las bacterias viven en paz, sin hacer mucho ruido ni molestar, cada família de bacterias tiene a lo sumo uno o dos niños.
Un frío día de invierno una familia de virus invade una región del país llamada gargantalandia. Estos nuevos inquilinos son muy molestos, y destrozan todo lo que pillan provocando dolor y crispación en gargantalandia. Son extremadamente promiscuos e irreverentes y se multiplican que da gusto, o, más bien, disgusto...de repente saltan las alarmas en gargantalandia, hay una invasión por unos indeseables, sube la temperatura del país que además siente un intenso dolor.
Se reúne el gabinete de crisis del país, en ese gabinete se encuentra el jefe de operaciones, un experto en la lucha contra indeseables ( pediatra) que lleva años de estudio y experiencia a sus espaldas y un profano en la materia pero que está muy asustado ante la situación ( papá o mamá). El jefe sospecha que los atacantes son virus y no las bacterias, a riesgo de equivocarse, aboga porque sean las fuerzas del estado quienes hagan su trabajo para eliminar a los virus de gargantolandia, confía en su criterio y en el buen hacer de las defensas del país. Por su parte, el profano presiona al jefe para utilizar las armas ( antibióticos), ante la más mínima posibilidad de que el ataque sea por las bacterias, prefiere atacar con toda la artillería ( antibióticos por si acaso el jefe se equivoca). El jefe le dice que está comprobado que esa artillería no afecta a los virus, y que, si el ataque no es bacteriano como sospecha, matarán bacterias buenas y malas. Le explica los riesgos del mal uso de las armas, "Si cabreamos a las bacterias que viven en una tregua, pueden sublevarse y, ay de nuestro país (cuerpo humano) como se subleven...
Aún así, el profano sigue presionando al jefe, le dice que prefiere utilizar las armas, que si se equivoca todo el país irá a por su cabeza, y el jefe cede.
Aparecen por gargantolandia con las armas, y, tal y como predecía el jefe, los atacantes eran los virus, y no se destruían con las armas ( antibióticos), las bacterias, familias enteras, buenas y malas, empezaron a morir...pero otras, sobretodo las malas, muy enfadadas ante ese ataque inesperado e injustificado, lograron zafarse del ataque. La situación se había desbordado, los virus seguían procreando sin parar y destrozando gargantolandia y las bacterias supervivientes tomaron buena nota de las armas ( antibióticos), que estaban mermando su población. Pasaron los días y, tal como predijo el jefe, las fuerzas del estado combatieron a los virus, ya no había invasión...tan sólo quedaba una pequeñísima población de bacterias muy resabiadas que diseñaron un plan de contraataque.
El plan era claro, diseñar estrategias de defensa en caso de nuevos ataques, ya eran conocedoras de las armas de sus enemigos y al próximo ataque no las pillaría desprevenidas. Pasó el tiempo, estas bacterias siguieron procreando y contando,de generación en generación a sus hijitas, como defenderse y como atacar (al ataque con antibióticos sólo sobrevivieron las más fuertes y transmitieron esa fortaleza a sus descendientes)...
Cuando ya eran un número suficiente, decidieron atacar al país que tiempo atrás las había mermado y produjeron una invasión en un río que llegaba a todas las regiones del país, este río llamado sangre las llevó en cantidad a una región llamada cerebro. Allí empezaron a destruir a todos sus habitantes llamados neuronas, fue devastador. Las fuerzas del estado no podían contenerlas, el cuerpo humano estaba cada vez peor, con peligro de extinción.
Entonces, y esta vez con buen criterio, el gabinete de crisis decidió sacar las armas ( antibióticos) y comenzar a atacar a las bacterias...pero, ¿ qué pasó? pues lo que temía el jefe, las bacterias sabían perfectamente protegerse de esas armas, se habían hecho resistentes por el fallo garrafal de mostrarles sus armas en la batalla de los virus...ya no había nada que hacer, las bacterias finalmente destruyeron el país, y no sólo eso, no, invadieron otros países vecinos ( otros seres humanos) y, aunque en estos nuevos países no se había cometido el error de administrar armas en luchas contra virus, éstas bacterias que los colonizaban, ya venían preparadas para combatir...y fue así como un uso inadecuado de las armas llevó al caos a todo el planeta que, por supuesto acabó con la extinción del ser humano y la repoblación por una superespecie de bacterias que se jactaban del descuido.
Y toda esta historieta ¿ para qué?, pues para explicaros lo siguiente:
Espero no haberte molestado, tan sólo haberte ilustrado y que hayas comprendido porque hacemos lo que hacemos y con que objetivo lo hacemos.
¡COMPARTE SI CREES QUE ES DE UTILIDAD, MUCHAS GRACIAS!

Poned en vuestra mente a dos poblaciones.
La primera se llamará BACTERIAS, unas habitantes habituales de cualquier país, algunas cooperativas y constructivas, otras insubordinadas y rebeldes que suelen estar en pequeño número y que, si no las provocas no te atacan, pero, ¡ay de ti como las ataques!...
Ahora viene la segunda población, los VIRUS, estos son malos por naturaleza, siempre que entran en un país es para dañarlo pero, por suerte, las defensas de la mayoría de países, los vencen, y, una vez vencidos, ya no vuelven a hacer daño.
Imaginaos ahora un país llamado cuerpo humano, poblado por bacterias. Las bacterias viven en paz, sin hacer mucho ruido ni molestar, cada família de bacterias tiene a lo sumo uno o dos niños.
Un frío día de invierno una familia de virus invade una región del país llamada gargantalandia. Estos nuevos inquilinos son muy molestos, y destrozan todo lo que pillan provocando dolor y crispación en gargantalandia. Son extremadamente promiscuos e irreverentes y se multiplican que da gusto, o, más bien, disgusto...de repente saltan las alarmas en gargantalandia, hay una invasión por unos indeseables, sube la temperatura del país que además siente un intenso dolor.
Se reúne el gabinete de crisis del país, en ese gabinete se encuentra el jefe de operaciones, un experto en la lucha contra indeseables ( pediatra) que lleva años de estudio y experiencia a sus espaldas y un profano en la materia pero que está muy asustado ante la situación ( papá o mamá). El jefe sospecha que los atacantes son virus y no las bacterias, a riesgo de equivocarse, aboga porque sean las fuerzas del estado quienes hagan su trabajo para eliminar a los virus de gargantolandia, confía en su criterio y en el buen hacer de las defensas del país. Por su parte, el profano presiona al jefe para utilizar las armas ( antibióticos), ante la más mínima posibilidad de que el ataque sea por las bacterias, prefiere atacar con toda la artillería ( antibióticos por si acaso el jefe se equivoca). El jefe le dice que está comprobado que esa artillería no afecta a los virus, y que, si el ataque no es bacteriano como sospecha, matarán bacterias buenas y malas. Le explica los riesgos del mal uso de las armas, "Si cabreamos a las bacterias que viven en una tregua, pueden sublevarse y, ay de nuestro país (cuerpo humano) como se subleven...
Aún así, el profano sigue presionando al jefe, le dice que prefiere utilizar las armas, que si se equivoca todo el país irá a por su cabeza, y el jefe cede.
Aparecen por gargantolandia con las armas, y, tal y como predecía el jefe, los atacantes eran los virus, y no se destruían con las armas ( antibióticos), las bacterias, familias enteras, buenas y malas, empezaron a morir...pero otras, sobretodo las malas, muy enfadadas ante ese ataque inesperado e injustificado, lograron zafarse del ataque. La situación se había desbordado, los virus seguían procreando sin parar y destrozando gargantolandia y las bacterias supervivientes tomaron buena nota de las armas ( antibióticos), que estaban mermando su población. Pasaron los días y, tal como predijo el jefe, las fuerzas del estado combatieron a los virus, ya no había invasión...tan sólo quedaba una pequeñísima población de bacterias muy resabiadas que diseñaron un plan de contraataque.
El plan era claro, diseñar estrategias de defensa en caso de nuevos ataques, ya eran conocedoras de las armas de sus enemigos y al próximo ataque no las pillaría desprevenidas. Pasó el tiempo, estas bacterias siguieron procreando y contando,de generación en generación a sus hijitas, como defenderse y como atacar (al ataque con antibióticos sólo sobrevivieron las más fuertes y transmitieron esa fortaleza a sus descendientes)...
Cuando ya eran un número suficiente, decidieron atacar al país que tiempo atrás las había mermado y produjeron una invasión en un río que llegaba a todas las regiones del país, este río llamado sangre las llevó en cantidad a una región llamada cerebro. Allí empezaron a destruir a todos sus habitantes llamados neuronas, fue devastador. Las fuerzas del estado no podían contenerlas, el cuerpo humano estaba cada vez peor, con peligro de extinción.
Entonces, y esta vez con buen criterio, el gabinete de crisis decidió sacar las armas ( antibióticos) y comenzar a atacar a las bacterias...pero, ¿ qué pasó? pues lo que temía el jefe, las bacterias sabían perfectamente protegerse de esas armas, se habían hecho resistentes por el fallo garrafal de mostrarles sus armas en la batalla de los virus...ya no había nada que hacer, las bacterias finalmente destruyeron el país, y no sólo eso, no, invadieron otros países vecinos ( otros seres humanos) y, aunque en estos nuevos países no se había cometido el error de administrar armas en luchas contra virus, éstas bacterias que los colonizaban, ya venían preparadas para combatir...y fue así como un uso inadecuado de las armas llevó al caos a todo el planeta que, por supuesto acabó con la extinción del ser humano y la repoblación por una superespecie de bacterias que se jactaban del descuido.
Y toda esta historieta ¿ para qué?, pues para explicaros lo siguiente:
- Las infecciones, frecuentemente están causadas por virus o por bacterias, siendo las infecciones virales mucho más frecuentes que las bacterianas.
- Los antibióticos no matan a los virus, sólo a las bacterias.
- No existen fármacos antivirales para todos los virus, tan sólo se han desarrollado para aquellos virus que producen enfermedades realmente graves, y nisiquiera para todos hay tratamiento.
- Tratar infecciones víricas con antibióticos no sólo no resuelve la infección sino que genera bacterias resistentes en nuestra flora y que, en el momento nos,produzcan una enfermedad no van a responder a los antibióticos
- Hay que tener una mente colectiva, es posible que te plantees dar un antibiótico a tu hijo sano, por si acaso el pediatra se ha equivocado, pero esa decisión conlleva hacer que las bacterias que viven en tu hijo se hagan resistentes, y, puede ser que esas bacterias resistentes pasen de tu hijo a un niño con una inmunosupresión y, le ocasionen una infección que no responda a antibióticos, llevando a ese pobre niño a un desenlace fatal...
- El pediatra no es un malvado ser que tiene el remedio para la infección de tu hijo y, a propósito, no se lo da para que se fastidie. De hecho, estudió duro para proteger a tu hijo.
- El pediatra, por su formación, primero como médico general, y después como médico especialista en pediatría via MIR ( osea, un total de 11 años), y, por su experiencia, en base a la historia del niño, a los datos clínicos que obtiene de la entrevista con los padres y a la exploración física hace un diagnóstico y emite un tratamiento, y, por favor, confiad en él.
- Y ¿ por qué no se apoya en pruebas? analíticas, radiografías, etc...por lo general no son necesarias y, hasta para su uso hay unas indicaciones claras en base a la evidencia científica. Su uso indiscriminado no sólo no aporta información sino que somete al niño a un sufrimiento y una espera innecesaria.
- ¿Y si se equivoca? el pediatra tiene menos margen de error que el que no es médico ni pediatra, y sí, aún siendo médico se puede equivocar, y, es por ese pequeño margen de error, que indica a los padres los síntomas de alarma ante los que reconsultarle como persistencia de la fiebre más de 72 horas, mal estado,general, petequias, dificultad respiratoria, mal color, etc,.. y, en caso de haber fallado, poder mejor tratar al niño.
Espero no haberte molestado, tan sólo haberte ilustrado y que hayas comprendido porque hacemos lo que hacemos y con que objetivo lo hacemos.
¡COMPARTE SI CREES QUE ES DE UTILIDAD, MUCHAS GRACIAS!
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