A MI HIJO NO LE QUITAN LAS AMIGDALAS, PARA QUE SIRVEN LAS AMÍGDALAS Y VEGETACIONES, PORQUÉ SE COMPLICAN Y CUANDO QUITARLAS
La de inyecciones de benzetacil que me han puesto para, finalmente, quitarme las amígdalas...esta es la típica vivencia de los papás y mamás actuales ¿ verdad?
Cuántas historias de nuestros padres, con un toque gore, sobre como se las arrancaban sin anestesia, hemos escuchado...
Y, a día de hoy, todo lo contrario, los papás nos preguntáis que porqué narices, y, nunca mejor dicho, el otorrino no decide cortar por lo sano con las amígdalas del niño.
Tengo que confesaros que hasta yo, en ocasiones, también me lo pregunto, cuando tengo delante a niños reincidentes con sus amigdalitis, pero,...como siempre, existe la ciencia para llevar la contra al sentido común de las mamás, entre las que me incluyo.
Pero, vamos a empezar por el principio, os voy a adentrar en el apasionante mundo del anillo de Waldeyer ( si, he dicho bien, Wal-de-yer y no el triángulo de las Bermudas).
¿Preparados? Venga va! ya sabéis que cuando me pongo en modo profesora me enrollo, pero no te rindas, sigue leyendo...
El anillo de Waldeyer es como se llama al conjunto de amígdalas ( órganos defensivos) que protegen nuestra vía aérea y nuestro tracto digestivo superior, de todos los bichos indeseables que entran por la nariz y la boca.
Estos amígdalas son :
- Amígdalas palatinas, que son las archiconocidas anginas de la garganta.
- Amígdala faríngea o adenoides, más conocidas como las vegetaciones, que se encuentran detrás de la nariz
- Amígdalas tubáricas, que se sitúan al inicio del conducto que comunica la nariz con el oído ( conducto llamado trompa de Eustaquio).
- Amígdala lingual, situada en la base de la lengua.
Las funciones de estas amígdalas es, en este orden:
1.- Contacto de cada una de las amígdalas con los patógenos ( los bichos indeseables) que acceden al cuerpo:
* Los que entran por nuestra nariz contactan con la amígdala faríngea o vegetaciones.
* Los que entran por la boca, contactan con las amigdalas palatinas (anginas) y con la amígdala lingual.
* Los que intentan acceder al oído a través de la trompa de Eustaquio, ( conducto que une la nariz con el oído medio), contactan con las amígdalas tubáricas.
2.- Procesamiento de los bichos
3.- Presentación de los bichos, por las llamadas células presentadoras de antígenos, a las células defensivas que viven en las amígdalas.
4.- Tras la presentación, las células defensivas se activan, y producen anticuerpos que van a neutralizar a los bichos, en las propias amígdalas, y a distancia, ya que van a pasar a las secreciones nasofaringeas ( moco y saliva) digestivas y a la sangre, protegiéndonos así.
Ahora bien, la función de las amígdalas es máxima entre los 4 y los 10 años, y, a partir de los 10 años, sobretodo de cara a la adolescencia, empiezan a disminuir de tamaño y a perder capacidad defensiva, siendo casi inexistente a partir de los 20 años.
Hasta aquí lo bueno de las amígdalas, ahora paso a lo malo...
Las amígdalas también dan problemas, a veces los virus y las bacterias sobrepasan su capacidad defensiva y las infectan produciendo inflamación de las mismas con la consiguiente fiebre, dolor y, según su localización, síntomas locales como molestias al tragar cuando se afectan las anginas, dificultad para respirar cuando se inflaman las adenoides, y por si esto fuera poco, estas infecciones también se pueden complicar.
Complicaciones según la localización:
- Amígdalas palatinas o anginas: abcesos amigdalinos, fiebre reumática por infección estreptococcicas
- Adenoides:
* Apneas ( pausas respiratorias durante el sueño) que conllevan una mala oxigenación del niño y acúmulo de dióxido de carbono, problemas cardíacos, somnolencia diurna y disminución del rendimiento escolar.
* Deformidades craneo-faciales por la respiración bucal: maloclusión dental, protusión del maxilar inferior, aplanamiento de los " mofletes" y alargamiento de la cara, lo que denominamos facies adenoidea.
* Hipoacusia ( oir mal) y el consiguiente retraso del lenguaje
* Otitis serosas por acúmulo de moco y otitis medias víricas y bacterianas por sobreinfección de ese moco.
Por si esto fuera poco, infecciones repetidas de las amígdalas, van produciendo cicatrices fibrosas en ellas que van sustituyendo su tejido funcional, es decir, que cuantos más episodios infecciosos menos nos defienden.
Ahh, y también pueden ser el asentamiento de un linfoma...
Y ahora sabiendo de sus virtudes, de sus complicaciones y que tienden a involucionar a partir de los 10 años, toca ponerlo todo en la balanza, y, en función de los problemas que generen y la edad del niño, decidir de un modo individualizado si merece la pena o no quitar las amígdalas, las adenoides o todo.
Por otra parte, también hay que tener en cuenta que por debajo de los 3 años, salvo casos excepcionales, no se operan.
Y ya por fin, aquí abajo os dejo las indicaciones para la AMIGDALECTOMIA. Las absolutas ( se operan sí o sí) y las relativas ( posibilidad de operarlas) de la sociedad española de otorrinolaringología, y cito textualmente:
Indicaciones Absolutas
- Cáncer amigdalar.
- Obstrucción grave de la vía aérea en la orofaringe por hipertrofia amigdalar.
- Hemorragia amigdalar persistente.
Indicaciones Relativas
Amigdalitis aguda recidivante:
- 7 o mas episodios en el último año.
- 5 al año en los últimos dos años.
- 3 al año en los últimos tres años.
- Cada episodio debe cumplir al menos uno de estos criterios:
- Exudado purulento,
- Fiebre mayor de 38º
- Linfadenopatías anteriores
- Cultivo positivo para estreptococo beta-hemolítico del grupo A.
Amigdalitis crónica: Aquella cuyos signos y síntomas persisten más allá de 3 meses pese a tratamiento médico adecuado.
El absceso periamigdalino en principio no es indicación de amigdalectomía en su primer episodio. Se considera indicación su repetición.
A modo de comentario final de las recomendaciones, no se considera indicada la amigdalectomía para tratar:
- Transtornos del desarrollo pondoestatural.
- Maloclusión dental o alteraciones del desarrollo facial.
- Halitosis persistente.
- Transtornos de masticación o disfagia, siempre y cuando éstos no asocien obstruccións intomática de la vía aérea.
Ahora la lógica pregunta, ¿ qué pasa si le quitan las amígdalas a mi hijo, se queda indefenso?
Para contestar a esta pregunta, os cuento un metaanálisis ( que es como una revisión de muchos estudios realizados respecto a un tema), "The effect of the tonsillectomy on the inmune system: a sistematic review and meta- analysis", publicado en el "International Journal of Pediatric".
Según el meta- análisis en el que se revisaron 34 publicaciones que incluían 1997 pacientes, sólo en 4 estudios (406 pacientes, 20,3% del total) encontraron que la amigdalectomía afectaba negativamente al sistema inmune. Aunque el hecho de detectar un descenso en los parámetros estudiados, no implica necesariamente un impacto clínico.
Los autores concluyen que, habría evidencia suficiente para concluir que la amigdalectomía no tiene un impacto negativo clínicamente significativo sobre el sistema inmune.
"That's all folks" ( Eso es todo amigos), como diría mi buen amigo Bugs Bunny.
Gracias por llegar hasta el final del eterno artículo, ya eres un poco más sabia/o. No olvides COMPARTIR SI TE HA GUSTADO!


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