Translate this Blog

MI PEDIATRA NO ME HACE CASO, REFLEXIONES DE UNA MAMÁ PEDIATRA

Los pediatras somos esa rara especie de médicos que tenemos paciencia, practicamos la escucha activa y acostumbramos a ser bastante empáticos, pero como seres humanos que somos, también nos desgastamos y, en ocasiones, las apreciaciones de los papás nos resultan exageradas y podemos pasarlas por alto. Aunque no es habitual esto último, es peligroso, y, a continuación os contaré una experiencia que me hace reflexionar sobre este aspecto...



Desde hace unos días llevo dándole vueltas a algo que me ocurrió no hace mucho.
Veréis, era una mañana cualquiera en la que yo me encontraba como habitualmente trabajando en urgencias.
Entra un pequeño paciente a mi consulta con una mamá y una abuelita muy preocupadas por él. A priori nada grave, una fiebre bajita la noche antes de acudir a urgencias y dolor de barriguita. Algo no le gustaba a esa mamá que conocía bien a su niño que motivó que me consultara. Yo, que también soy mamá y que sé que tenemos un sexto sentido para detectar cuando algo no va bien en nuestros hijos, automáticamente me puse en modo mamá pediatra y quise darle importancia a ese " mi hijo no está bien" que refería la mamá. Lo exploré como de costumbre, pero ciertamente no había nada alarmante a excepción de un estado general alterado, me encontraba ante un niño decaído y quejumbroso, no me gustaba como lo veía y, la impresión de la madre, muy importante para mí, me hizo decantarme por ir más allá. Le solicité una prueba que arrojó un resultado muy alarmante. Este pequeño tenía algo muy grave que, de no ser tratado, habría terminado con su vida. Rápidamente nos pusimos en marcha, ingreso en cuidados intensivos y tratamiento precoz. Pues bien, afortunadamente este angelito respondió al tratamiento y salvó su vida pero ahora viene mi reflexión, porque sí, mi trabajo da para mucha reflexión...

Si esta mamá no se hubiera mosqueado, total una fiebre de 38,2 y un dolor que parecía de barriguita, sin más. Si esta pediatra, osea yo misma, no hubiera dado importancia al aspecto del niño ni a la apreciación de su madre, y hubiera pensado " que madre más exagerada, mira que venir por un pico de fiebre y un dolor de barriga a las urgencias de un hospital", si el radiólogo hubiera pensado, " que pediatra más alarmista, pedirme una exploración ecográfica por un simple pico de fiebre" ...si hubiera ocurrido todo esto, este pequeño de tan sólo dos añitos, habría fallecido con toda seguridad en menos de 24 horas en su casa...
Reflexión de esta semana para mí como pediatra y en general para todos los pediatras...


  1. LOS PADRES, QUE CONOCEN BIEN A SUS HIJOS, TIENEN OBSERVACIONES QUE HAY QUE ESCUCHAR MUY ATENTAMENTE, PUES APORTAN UNA VALIOSÍSIMA INFORMACIÓN PARA EL PEDIATRA.

  2. PEDIATRA, EMPATIZA, SÓLO EMPATIZANDO HALLARÁS LAS RESPUESTAS.



Y, cómo a veces y, como en todos los trabajos, acabamos agotados de ver todos los días lo mismo y de escuchar a padres y madres, lógicamente preocupados por sus hijos, podemos caer en el terrible error de no empatizar y de no hacer bien nuestro trabajo. No hay que perder el entusiasmo y todos los días hay que hacer tu trabajo lo mejor posible.

Bueno, espero que ningún compañero se moleste, pero, a veces, la autocrítica y la reflexión ayudan al crecimiento personal.



Comentarios

Entradas populares de este blog

MÉTODO SUZUKI: QUÉ TU HIJO APRENDA A TOCAR UN INSTRUMENTO DESDE LOS 3 AÑOS,¿ REALIDAD O FICCIÓN?

DIARREA ¿PUEDO DARLE AQUARIUS EN VEZ DE SUERO?

QUÉ PASA SI LE DOY PARACETAMOL ( APIRETAL ) PARA PREVENIR O TRATAR LA FIEBRE CAUSADA POR UNA VACUNA